El futuro de Níger tras el fin de la cooperación militar con Estados Unidos

La junta militar nigerina recurre a Rusia, Irán y Turquía tras la retirada estadounidense y francesa

Manifestación en apoyo a la junta de Níger frente a la Asamblea Nacional en Niamey el 30 de julio de 2023 – PHOTO/AFP

MARGARITA ARREDONDAS
Atalayar

Hace unas semanas, la junta militar gobernante de Níger anunció la suspensión con efecto inmediato del acuerdo militar que permite la presencia de personal militar y civil estadounidense en su territorio. El portavoz del Gobierno golpista no llegó a exigir que el personal estadounidense se fuera, pero subrayó que su presencia viola la soberanía.

Tras esta declaración, se prevé el fin de la cooperación de defensa entre Níger y Estados Unidos, así como la salida de las fuerzas estadounidenses del país africano, algo que facilitará el despliegue de personal paramilitar ruso en la nación, al igual que ha ocurrido en otros puntos del Sahel.

Las fuerzas de seguridad de Níger se preparan para dispersar a los manifestantes pro-junta reunidos frente a la embajada francesa, en Niamey, la capital de Níger, el 30 de julio de 2023 – REUTERS/SOULEYMANE AG ANARA

En 2023, año el que se produjo el golpe de Estado, había alrededor de 1.100 tropas estadounidenses en Níger. La cooperación bilateral en materia de defensa entre Niamey y Washington incluye, en particular, un acuerdo que permite la presencia de alrededor de mil civiles y militares estadounidenses, así como dos instalaciones militares en Níger, entre ellas la base aérea 201, situada cerca de Agadez, que es esencial para las operaciones estadounidenses de vigilancia y antiterrorismo en Níger y su vecino, Libia.

Sin embargo, Estados Unidos no es el único país en el punto de mira del nuevo regimen militar de Níger. Después del levantamiento en julio de 2023 contra el presidente democráticamente elegido Mohamed Bazoum, el nuevo Gobierno suspendió inmediatamente la cooperación militar con Francia, lo que llevó a París a retirar sus fuerzas en diciembre.

Francia criticó el golpe de Níger inmediatamente después de que se produjera, a diferencia de Estados Unidos, que inicialmente adoptó un enfoque más cauteloso hacia sus líderes con la esperanza de conservar sus instalaciones militares en el país. No obstante, los intentos de garantizar una transición rápida hacia el liderazgo civil no tuvieron éxito, por lo que la administración del presidente estadounidense Joe Biden finalmente calificó el derrocamiento de Bazoum como un golpe de estado en octubre de 2023.

Esto llevó a las autoridades estadounidenses a suspender todas las formas de cooperación en materia de seguridad no humanitaria, incluida la defensa. Esto fue acompañado por la decisión de Francia de retirar sus fuerzas del país, lo que reforzó la necesidad de la junta militar de desarrollar relaciones con nuevos socios como Rusia, deteriorando aún más las relaciones con Washington.

Estas tensiones alcanzaron su punto álgido durante un viaje diplomático estadounidense a Níger el pasado mes de marzo. En la visita, la delegación estadounidense reiteró sus demandas, exigiendo un calendario de transición creíble para el liderazgo civil antes de que Estados Unidos reanude la cooperación en materia de defensa. Igualmente, advirtieron a Niamey sobre una mayor cooperación con Rusia e Irán.

El régimen militar se aleja de Occidente para consolidar su poder

Los líderes militares de Níger no pueden responder a las peticiones de Washington sin comprometer su control sobre el país. De hecho, la junta militar decidió aprovechar las tensiones con Occidente para fortalecer su poder y poner fin a la cooperación en defensa con el objetivo de reforzar su imagen en términos de soberanía y antiimperialismo ante los ojos del público nigeriano.

Respecto a las relaciones con Rusia e Irán, cabe destacar que Niamey y Teherán han fortalecido sus lazos en los últimos meses. Incluso se ha hablado de un posible acuerdo mediante el cual Níger suministraría uranio a Irán, a pesar de que la logística de este supuesto pacto sigue en duda, ya que el país africano solo cuenta con una importante mina de uranio en producción que actualmente está gestionada por la empresa estatal francesa Orano.

Además de reforzar lazos con Irán, Níger ha firmado un acuerdo de protocolo de defensa con Rusia mediante el cual ambas partes se comprometen a fortalecer la cooperación bilateral en los ámbitos de defensa, agricultura y energía.

El presidente Ebrahim Raisi y su ministro de Defensa, general Amir Hatami – PHOTO/President of the Islamic Republic of Iran

Todos estos movimientos por parte de las autoridades nigerinas están obligando a Estados Unidos a retirar sus fuerzas en la nación, lo que socavará la capacidad de Washington para monitorear la actividad yihadista en el Sahel.

Después de que la junta militar declaró “ilegal” la presencia militar estadounidense en Níger, la mayoría del público nigeriano espera que las fuerzas estadounidenses abandonen el país. En caso de que eso no ocurra y las autoridades no cumplan sus promesas, se crearía un desafío político, ya que el nuevo régimen basó su legitimidad en promesas de restaurar la plena soberanía de Níger, tal y como afirmó el jefe de la junta militar, el general Abdourahamane Tchiani.

En caso de que el régimen militar permitiese a Estados Unidos mantener cierta presenta militar en el país -todavía existen sectores del Ejército nigerino que la respaldan- esto podría plantear la posibilidad de un nuevo golpe de Estado por parte de los elementos más antioccidentales de la junta militar.

Ya que Tchiani prioriza la consolidación de su poder, parece probable que Estados Unidos se vea obligado a evacuar sus fuerzas e instalaciones militares de Níger durante el próximo año. No obstante, es posible posponer este proceso, ya que es probable que la administración Biden continúe presionando a Tchiani para que no suspenda completamente la cooperación en materia de defensa.

Abdourahamane Tchiani – ORTN – Télé Sahel / AFP

Asimismo, también es posible que Washington acelere sus esfuerzos para establecer una base de drones en otras partes de África occidental, como Ghana, Costa de Marfil o Benin. Si bien el establecimiento de una nueva base de drones en uno de estos lugares ayudará a Estados Unidos a monitorear posibles desafíos yihadistas en las zonas costeras de África occidental, no será útil para monitorear la actividad yihadista en el Sahel debido a su distancia geográfica de la zona.

La presencia militar rusa aumenta la inestabilidad en el Sahel

Miembros del Daesh en Níger – AFP PHOTO/AGENCIA DE NOTICIAS AAMAQ

Esta región africana está experimentando un despliegue de personal paramilitar ruso, así como una expansión de la actividad yihadista. Es posible que este sea el futuro que le espera a Níger en caso de suspender sus lazos en defensa con Washington.

A pesar de la inestabilidad y violencia en numerosos países del Sahel, la junta de Níger parece estar dispuesta en seguir los pasos de los líderes militares en Mali y Burkina Faso, solicitando el despliegue de personal paramilitar ruso en el país.

Si bien un respaldo militar de este tipo podría ayudar a la junta nigerina a consolidar su poder, la llegada de personal paramilitar ruso al país contribuirá a socavar la seguridad del país a medio plazo, ya que la Legión Africana de Rusia no tiene las mismas capacidades militares que los ejércitos estadounidenses o franceses.

En este sentido, también es necesario destacar que las fuerzas rusas desplegadas en países africanos han cometido numerosas violaciones de derechos humanos contra civiles, lo que en Níger facilitará los esfuerzos de reclutamiento por parte de grupos yihadistas como el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, vinculado a Al Qaeda, y el Daesh en el Sahel.

A pesar de ello, Tchiani mantuvo una llamada telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, a finales de marzo en la que ambos líderes coincidieron en la “necesidad” de fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad. Dicha conversación se produjo poco después de la suspensión de la cooperación en materia de defensa con Estados Unidos.

Además de Rusia, Níger se acerca a Irán

Aunque Níger también seguirá desarrollando relaciones con otros países no occidentales con el fin de evitar una dependencia excesiva de Moscú, como ya le ha ocurrido a otros países de la región. Esto puede impulsar la competencia entre los países de Oriente Medio y el norte de África que buscan estrechar lazos con Niamey.

El despliegue de personal paramilitar ruso en Níger permitirá a Moscú fortalecer su influencia sobre la junta. Pero las necesidades diplomáticas y políticas internas del consejo militar lo empujarán a continuar desarrollando sus relaciones con otras naciones, como Irán.

Ali Lamine Zeine, primer ministro de Níger designado por la junta militar, se reunió con el presidente iraní, Ibrahim Raisi, durante su visita oficial a Teherán en enero. El líder iraní elogió el “camino hacia la independencia y la libertad” en Níger antes de que las dos partes firmasen acuerdos para fortalecer la cooperación sanitaria, económica y política.

La Asamblea Nacional en Niamey el 7 de agosto de 2023 – PHOTO/AFP

El papel de los países del Golfo y Turquía

También los estados árabes del Golfo pueden desempeñar un papel relevante con el fin de obtener mayor presencia en Níger debido a sus temores de la expansión de la influencia iraní en África. Ampliar esta cooperación entre los estados del Golfo y Níger podría allanar el camino para inversiones extranjeras muy necesarias en el país africano.

Por otra parte, Níger también continuará fortaleciendo las relaciones con Turquía, nación que ha proporcionado a Niamey apoyo militar antes y después del golpe de julio de 2023, además de financiar iniciativas de desarrollo.

En este sentido, Ankara entregó seis drones Bayraktar TB3 a Níger durante mayo de 2022 y continuó sus esfuerzos para entrenar al ejército nigeriano tras el golpe de julio de 2023.

Níger aprovecha la rivalidad entre Marruecos y Argelia

Dentro del continente, se espera que Marruecos siga estrechando sus lazos con Níger, así como con Mali y Burkina Faso, especialmente impulsando planes para ayudar a los países del Sahel Occidental a diversificar sus salidas marítimas a través de los puertos marroquíes.

Si bien parece poco probable que la Iniciativa Atlántica se logre a medio plazo debido a problemas de infraestructura, este proyecto pone de relieve la ambición del Reino de fortalecer su posición como líder regional y continental.

Es probable que estos movimientos aumenten la competencia entre Marruecos y Argelia por el liderazgo regional. Mientras, la junta de Níger buscará explotar esta rivalidad para maximizar los compromisos de inversión de ambas partes.

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