Triple alianza antifrancesa en el Sahel

PHOTO/FILE – Mercenarios del grupo Wagner aterrizando en Mali

PEDRO GONZÁLEZ
Atalayar

Níger, Burkina Faso y Mali han concluido en Bamako un acuerdo de defensa colectiva que consagra de hecho su ruptura con la antigua potencia colonial y se enfrenta también abiertamente a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). La triple alianza, suscrita el sábado, copia casi literalmente el artículo 5 del Tratado de la OTAN, al señalar que “cualquier ataque a la soberanía y la integridad territorial de una o más de las partes contratantes será considerado como una agresión contra las otras partes y conllevará el deber de asistencia”. Esta incluye por supuesto el uso de la fuerza armada.

La firma del tratado, denominada Carta de Liptako-Gourma, toma su nombre de esa región, vértice sobre el que confluyen zonas limítrofes de los tres países, y que no paran de encadenar crisis provocadas por sus altos niveles de pobreza, recursos cada vez más escasos y una violencia disparada por el crimen y la delincuencia organizada, lo que ha motivado el desplazamiento del 90% de su población, cercana a los tres millones de personas, y un aumento considerable de la emigración hacia Europa, bien por la vía marítima hacia Canarias bien en pos del Mediterráneo. El fuerte incremento de la llegada de inmigrantes al archipiélago español y a la isla italiana de Lampedusa son parte de los termómetros que miden el aumento de la tensión en el Sahel.

El acuerdo se producía también mientras el embajador francés en Niamey, Sylvain Itté, se hallaba inmovilizado en el edificio de la Embajada, “secuestrado” en palabras del presidente Emmanuel Macron, sin que sus colegas diplomáticos de España y la UE pudieran hacerle llegar alimentos y otros artículos de primera necesidad. Los golpistas nigerinos incitaron asimismo a decenas de miles de personas a manifestarse delante de una de las bases francesas, exigiendo su desocupación. Solo quedan 1.500 soldados de los 5.000 que llegó a tener Francia desplegados, junto con varias decenas de aviones y helicópteros de combate.

El movimiento emprendido por las tres juntas golpistas de Níger, Mali y Burkina Faso se produce también tras haber comprobado la presunta incapacidad de la CEDEAO para cumplir sus amenazas de intervenir militarmente si los golpistas nigerinos del general Abdoaurahmane Tchiani no reponían en su puesto al presidente Mohamed Bazoun. A principios de agosto, Nigeria, Costa de Marfil, Senegal y Guinea habían encabezado las advertencias, otorgando una semana de plazo para restablecer a Bazoun. Ni lo hicieron los golpistas ni invadieron el país las tropas de la CEDEAO, cuyos jefes de Estado Mayor se habían coordinado supuestamente para ejecutar la operación.

La principal conclusión de todo ello es que Francia ha perdido definitivamente pie en la región, en donde afronta una hostilidad creciente y manifiesta, estado de ánimo que podría extenderse a la misma Unión Europea.

Y, en conexión con ello, que muy probablemente Rusia está alentando el sentimiento antioccidental en la región. No deja de ser significativo que el anuncio de la constitución de la alianza se produjera tras una reunión conjunta de los ministros de Defensa de Mali y Níger, pero a la que acudieron también el viceministro de Defensa de Rusia, Yunus-Bek Evkurov, acompañado del general Andrei Averyanov, este último sospechoso de haber organizado el sabotaje del avión en el que viajaba la cúpula del Grupo Wagner, incluido su máximo jefe Yevgueni Prigozhin.

Antes de acudir a Bamako, Evkurov había visitado Burkina Faso para entrevistarse con el líder de su junta militar, Ibrahim Traoré, con quién habría hablado de “ayuda militar, cooperación en energía nuclear y lazos económicos”. Respecto del primer capítulo, Rusia se habría comprometido a facilitar instructores al ejército burkinés, incluyendo el pilotaje de aviones de combate.

Una vez más, parece que estemos en camino de otra confrontación de Rusia y Occidente con África como escenario más caliente y sangriento. Por mucho que el hombre fuerte de la junta golpista de Mali, Assimi Goita, tratara de envolver el acuerdo en “un gran proyecto de asistencia mutua en beneficio de las respectivas poblaciones”, parece evidente que prima el aspecto militar de la alianza.

Por su parte, si no reacciona, la CEDEAO perderá gran parte de su credibilidad. Los constantes giros diplomáticos y dilaciones han convertido en nula su capacidad de amenaza, instigada fundamentalmente por el presidente de Nigeria, Bola Tinubu, que incluso había propuesto a los golpistas de Níger un periodo de transición de nueve meses, lo que han rechazado de plano, exigiendo no menos de tres años antes de volver a celebrar elecciones.

Mientras tanto, el terrorismo yihadista también está procediendo a un aumento paulatino de sus operaciones de ocupación y terror en algunas zonas de este Sahel, aprovechando además la evidencia del Estado fallido en que se ha convertido Libia, como ha podido comprobarse en la tragedia causada por el huracán Daniel. En el país se han asentado ramificaciones del Daesh, que podrían servir a su vez de base para lanzar ataques terroristas de envergadura.

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