Mali, Níger y Burkina Faso firman un pacto de seguridad en el Sahel

Las juntas militares que gobiernan los tres Estados llegaron a un acuerdo de defensa en caso de rebelión o agresión externa

Esta captura de pantalla de vídeo obtenida por AFP de ORTN – Télé Sahel el 28 de julio de 2023 muestra al general Abdourahamane Tchiani, nuevo hombre fuerte de Níger, leyendo una declaración como «presidente del Consejo Nacional de Salvaguarda de la Patria». Tras Mali y Burkina Faso, Níger, hasta ahora aliado de los países occidentales, se ha convertido en el tercer país del Sahel, minado por los ataques de grupos vinculados al Estado Islámico y Al Qaeda, que sufre un golpe de Estado desde 2020.

ENRIQUE FERNÁNDEZ
Atalayar

La región del Sahel sufre de inestabilidad y constantes ataques por parte de organizaciones terroristas y la actividad de grupos de mercenarios, donde destaca la presencia del Grupo Wagner. En previsión de posibles nuevos golpes de Estado o nuevos conflictos de carácter bélico, los Gobiernos de Mali, Níger y Burkina Faso han llegado a un acuerdo de defensa mutua.

La llamada Alianza de los Estados del Sahel se dio en la capital de Mali, Bamako, por los jefes de Estado de Burkina Faso, capitán Ibrahim Traoré; Mali, coronel Assimi Goïta; y Níger, general Abdourahamane Tiani.

El líder de la junta militar de Mali, Aissimi Goita, así lo comunicó en sus redes sociales: “Hoy he firmado con los jefes de Estado de Burkina Faso y Níger la carta Liptako-Gourma por la que se establece la Alianza de Estados del Sahel, con el objetivo de crear un marco de defensa colectiva y asistencia mutua”. Ibrahim Traoré añadió que la firma de este acuerdo “marca un antes y un después en la cooperación dentro de la región del África occidental”.

Los tres países “se comprometen a combatir el terrorismo en todas sus formas y la delincuencia organizada en el espacio común de la Alianza”, según la nota oficial.

La historia reciente de estos países se ha visto alterada por diversos golpes de Estado, guerras civiles y ataques terroristas por parte de Al-Qaeda, Dáesh y desestabilizaciones de la región por parte del Grupo Wagner. En este contexto, las naciones de Mali, Níger y Burkina Faso han visto cómo las relaciones con los países vecinos han empeorado al igual que para sus socios internacionales.

Una de las motivaciones que han llevado a firmar el acuerdo son las presiones de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) de amenazar con usar la fuerza para restaurar el orden en Níger. Previamente a la llegada del acuerdo Mali y Burkina Faso hicieron público que en caso de que actores externos entraran en el conflicto de Níger apoyarían a quienes consideran sus “hermanos”.

Mientras tanto, la CEDEAO, desde que el 26 de julio estallara el golpe de Estado en Níger, ha buscado y busca una solución diplomática con el fin de evitar que las insurgencias se repitan. La mediación en el conflicto es complicada.

La siempre presencia de Francia en las desavenencias que sacuden al continente africano también ha supuesto un problema en la resolución del conflicto en Níger. Junto con Chad y Mauritania, los tres países formaban parte de la fuerza conjunta de la alianza G5 Sahel que se estableció en 2017 para combatir a las organizaciones yihadistas en la zona, con el apoyo diplomático de Francia siempre que fuera necesario.

Pero tras su golpe militar de 2021, Mali abandonó al grupo inactivo, y Mohamed Bazoum, el presidente de Níger recién derrocado declaró en mayo de 2022 que la salida de Mali había dejado a la fuerza “muerta”. Desde los golpes, las relaciones entre los tres Estados y Francia se han deteriorado.

La junta golpista en Níger ha exigido que Francia retire a su embajador y sus tropas, y Francia se ha visto obligada a hacerlo de Mali y Burkina Faso. A consecuencia de ello, Francia se negó a aceptar al Gobierno de la junta militar. Mientras tanto, los dos países están inmersos en un tenso conflicto.

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