Este dosier aborda el deterioro de la situación de seguridad interna en Burkina Faso, atribuido a la escalada de ataques de organizaciones islámicas radicales en varias regiones. La crisis tiene su origen en la inestabilidad política tras la destitución del presidente Blaise Compaoré en 2014 y la propagación de la influencia yihadista desde el vecino Mali. El análisis destaca cómo los grupos yihadistas se han ganado el apoyo local proporcionando servicios esenciales e imponiendo estrictas leyes de la sharia, creando un complejo dilema socioeconómico y de seguridad para la población local.
El estudio examina la respuesta militar del Estado burkinés, incluidas las tácticas controvertidas y la creación de milicias paramilitares, y su impacto en la población civil. También aborda la crisis humanitaria, marcada por importantes desplazamientos y la urgente necesidad de asistencia, en un contexto de crecientes atentados terroristas y una compleja atribución de responsabilidades.
El documento, que concluye con una visión general de las implicaciones regionales, en particular el Tratado de Liptako-Gourma entre los países del Sahel, subraya la necesidad de un enfoque integral de la lucha antiterrorista y el apoyo humanitario. Su objetivo es proporcionar una visión de los retos de seguridad de Burkina Faso, ofreciendo perspectivas sobre posibles soluciones en el panorama geopolítico y humanitario más amplio del Sahel.