¿Qué es la Alianza de Estados del Sahel?

La organización multilateral creada por Mali, Níger y Burkina Faso se basa en la cooperación militar y comparten retos como la inseguridad yihadista. ¿Es viable su funcionamiento?

Andrea Chamorro González
AfricaMundi

La Alianza de Estados del Sahel es una organización multilateral creada el 16 de septiembre de 2023 por Mali, Níger y Burkina Faso. La base de la cooperación entre los países se centra en el ámbito militar para la defensa de amenazas tanto externas como internas. La carta de fundación de la alianza contempla la posibilidad de defensa mutua, tal y como se materializa en el artículo 6 de su carta fundacional:

“Art. 6 – Cualquier ataque a la soberanía o la integridad territorial de una o más de las partes será considerada como una agresión contra las otras y comprometerá un deber de asistencia incluido el uso de la fuerza militar.”

¿Qué une a Mali, Níger y Burkina Faso?

Estos tres países poseen algunas características similares y se enfrentan a desafíos comunes.

La primera cuestión es la situación de inseguridad que viven estas naciones por el auge de grupos yihadistas. Debido a la porosidad de las fronteras, un mismo grupo puede hallarse en varios países simultáneamente. A su vez, los grupos yihadistas crean coaliciones con el fin de cooperar entre ellos pero, al mismo tiempo, mantener la autonomía operativa.

A nivel económico y social, los países ocupan los últimos puestos en el Índice de Desarrollo Humano. Sus economías dependen en gran medida del sector primario y los Estados no alcanzan a cubrir todo su territorio ni a brindar servicios a la población. A su vez, esta crece con gran rapidez, lo que crea una juventud sin expectativas de futuro, que será el caldo de cultivo ideal para el reclutamiento por parte de grupos yihadistas y que la situación de malestar económico y social se mantenga.

La segunda cuestión son los propios sistemas de gobiernos. Los tres países están gobernados por juntas militares que llegaron al poder mediante golpes de Estado. En el caso de Mali, se produjeron dos golpes militares, uno el 18 de agosto de 2020 y el segundo el 24 de mayo de 2021. Ambos fueron liderados por el coronel Assimi Goita, actual presidente de transición. En Burkina Faso se dieron dos golpes en el espacio de unos pocos meses, en enero y septiembre de 2022. Níger fue el golpe de Estado más reciente, fechado el 26 de julio de 2023. 

Salida de la CEDEAO

En el marco de estos sucesivos golpes de Estado encontramos a la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO o ECOWAS, por sus siglas en inglés), que ejerció una gran presión contra las juntas militares. La organización está formada actualmente por Benín, Cabo Verde, Costa de Marfil, Guinea, Gambia, Ghana, Guinea-Bisáu, Liberia, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo. Es importante tener en cuenta que Mali, Níger y Burkina Faso también formaban parte de la misma, pero debido a los golpes de Estado se suspendieron sus membresías que posteriormente desembocaron en retirada de la organización.

La primera de las acciones más destacadas de la CEDEAO fue el embargo a Mali debido a desacuerdos con la junta en relación con el calendario de transición. Posteriormente, las sanciones llegaron a Burkina Faso, ya que tampoco se llegaba a un calendario de transición claro. No obstante, el punto de inflexión fue el golpe de Estado en Níger, en el cual la CEDEAO, después de imponer sanciones, amenazó con la intervención en el país para derrocar a la junta militar y restaurar al derrocado presidente Mohammed Bazoum.

La CEDEAO tiene un papel fundamentalmente económico, pero también posee competencias en cuestiones de cooperación política y militar. A nivel militar ha realizado diversas intervenciones militares en Liberia (1989-1996), Sierra Leona (1997-2000), Guinea-Bisáu (1998-1999), Costa de Marfil (2002-2011), Mali (2012) y Gambia (2016-2017).

Organizar la intervención no era tarea fácil para la CEDEAO, ya que implicó un acuerdo entre multitud de países muy diferentes, pero con el factor común de que tenían situaciones internas muy delicadas. Las desavenencias internas hicieron que la intervención no fuera posible, pero al mismo tiempo se generó una nueva dinámica: las juntas militares del Sahel vieron una amenaza inmediata común que en forma de intervención de la CEDEAO. Esto provocó que Mali y Burkina Faso dieran su apoyo a Níger en forma de envío de material militar o desbloqueando el comercio de trigo hacia Níger. Finalmente, la intervención en Níger no se realizó, pero la Alianza de Estados del Sahel fue conformada.

La Alianza de Estados del Sahel: más que una organización

La recién creada organización ha profundizado su cooperación con el paso de los meses, pasando de la cooperación militar a la política y posteriormente a la económica. Sin embargo, las relaciones entre los países se han vuelto cada vez más estrechas, ya que el 1 de diciembre, en una reunión entre los ministros de Exteriores de los Estados miembros, se realizó un llamamiento a la confederación, estableciendo la federación como un objetivo a largo plazo.

En esa misma reunión se anunció el establecimiento de un comité para la unión económica y monetaria. En relación con estos objetivos económicos se encuentra también la desvinculación del franco CFA, la moneda que comparten las antiguas colonias francesas. La divisa se percibe como herramienta neocolonial, ya que está vinculada a la moneda francesa, y actualmente el euro. Con ello, el banco francés tiene un control sobre las políticas monetarias de los estados que utiliza el franco CFA, lo que ha generado rechazo y el aumento del sentimiento antifrancés. No obstante, se ha especulado la viabilidad de esta medida debido a la falta de desarrollo económico de Mali, Níger y Burkina Faso y la dependencia de los mismos con el exterior.

¿Es la Alianza de Estados del Sahel un éxito o el caldo de cultivo para más retos?

Los países de la Alianza de Estados del Sahel se enfrentan a la lucha contra el yihadismo desde hace más de una década y no la están ganando. De acuerdo con el Global Terror Index de 2024, Burkina Faso ha sido el país del mundo más afectado por el yihadismo. Las misiones de seguridad extranjeras no han sido eficaces en su objetivo de la lucha y erradicación del yihadismo.

Las organizaciones de seguridad regionales tampoco han cumplido su objetivo, como es el caso del G5 Sahel, de la cual los tres países militares también se han retirado y ahora solo permanecen Chad y Mauritania. Las juntas militares se han mostrado muy críticas con estas misiones de seguridad extranjeras, habiendo instado a su retirada. A su vez, la Alianza de Estados del Sahel anunciaba en marzo de 2024 la creación de una nueva fuerza conjunta para combatir el yihadismo en la región.

La creación de esta nueva alianza es un signo inequívoco de los profundos cambios que se dan en la zona, en la que antiguas organizaciones están en un periodo de incertidumbre mientras nacen otras nuevas. Al mismo tiempo, da muestras de la competición entre potencias extracontinentales por ganar influencia en el Sahel.

Una de las cuestiones que más atención ha acaparado en los últimos años ha sido el viraje de alianzas realizado por Mali, Burkina Faso y posteriormente Níger, y su acercamiento a Rusia. Es importante tener en cuenta que un día antes de la formación de la organización, los ministros de defensa de Mali y Níger se reunieron con un viceministro de defensa ruso, Yevkurov, que un mes antes había estado en Burkina Faso. Aunque el Kremlin no ha mostrado un apoyo directo a la organización, la creación de una alianza común entre los países le ha sido de gran utilidad a la hora de aumentar su cooperación con Burkina Faso y Níger. En diciembre de 2023 este mismo viceministro realizó una gira por los países de la alianza, además de por Libia y Burkina Faso.

La Alianza de Estados del Sahel ha mostrado tener unas expectativas ambiciosas y que probablemente necesite años para materializarse. La unión económica y militar pasa por cubrir unas elevadas necesidades de seguridad y estabilidad política que antes trataban de cubrir actores extranjeros y organizaciones regionales. En los próximos años podremos observar el desarrollo de esta nueva organización y si logra dar respuesta a los desafíos a los que se enfrentan estos tres países.

 

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