Mauritania: la clave geopolítica por la que rivalizan Rusia y la OTAN

Mauritania se ha convertido en un punto de polarización entre Moscú y la Alianza Atlántica tras la resolución del G5 del Sahel

ENRIQUE FERNÁNDEZ
Atalayar

En un contexto cada vez más similar al de la Guerra Fría, Rusia y la OTAN -en sus batallas en todos los frentes- ven a África Occidental como un nicho geopolítico clave para obtener intereses e influencia. La nueva lucha por África está cobrando impulso. Los rusos tienen que hacer frente a las nuevas realidades geopolíticas y sus desafíos prácticos existentes. Impulsando un fuerte sentimiento antioccidental y aludiendo a la “asistencia de la era soviética”, Rusia invierte en sectores competitivos y esferas económicas.

La campaña en Burkina Faso y Malí no es más que un intento de posicionarse en la costa atlántica del continente y en el Sahel, todo ello bajo el pretexto de los esfuerzos por desarrollar la región. Es como un “jaque mate” en un juego de ajedrez, a través del cual Rusia intenta responder a los intentos de la OTAN de rodearla por el este y el oeste y encontrar lugares importantes en el norte de África desde Libia o Mauritania para amenazar su flanco sur. Esto explica la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, a Mauritania.

Esta visita es la primera desde que el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Mikhail Bogdanov, visitó Nuakchot en 2017 durante el mandato del expresidente Mohamed Ould Abdel Aziz. “Se esperan nuevas herramientas para la cooperación comercial y de inversión. El proceso no es rápido, pero está ocurriendo y con un fuerte impulso”, señaló Lavrov en una conferencia de prensa durante su gira africana. En contraposición se encuentra la OTAN.  No cabe duda de que la intensificación de las visitas de líderes militares estadounidenses y europeos a Nuakchot, especialmente a las regiones fronterizas norte y este con Argelia y Mali, suscita la preocupación de Rusia, especialmente a la luz de las conversaciones sobre el deseo de la OTAN de establecer una base militar.

Lo cierto es que la OTAN no sólo busca establecer una base militar en Mauritania para combatir el terrorismo en la región del Sahel, sino también para socavar cualquier intento ruso de expansión hacia Mauritania y la costa atlántica y amenazar el sur de la alianza, especialmente a las islas Canarias. Por otro lado, se espera que Moscú ofrezca a Nuakchot potenciar su cooperación militar, especialmente en lo que se refiere al suministro de armamento a Mauritania, incluido el pesado, como ya realizó en su momento con Mali. Durante su visita, Lavrov, sin duda, abordará con funcionarios mauritanos el tema del establecimiento de una base militar de la OTAN en su territorio, lo que amenazaría la presencia de la empresa rusa Wagner en Mali.

La guerra de Rusia en Ucrania hizo que Estados Unidos se volviera más decidido a expulsar a Wagner de África, y no es improbable que lo incluyera en la lista de organizaciones terroristas, tras una serie de sanciones que le impuso a él y a sus líderes. Mauritania, a pesar de su estrecha cooperación con Francia y Estados Unidos, firmó un acuerdo militar con Moscú en junio de 2021. Este acuerdo militar sería la puerta de entrada de Rusia para aumentar su influencia en este país estratégico que une la región del Magreb con los países de África Occidental.

Mientras Lavrov comienza su gira por cuatro países de África, el futuro de Rusia está en juego, especialmente en un mundo cuyo futuro se vaticina multipolar. Mientras tanto, el país euroasiático sigue consiguiendo el apoyo de los líderes africanos para su “operación militar especial” en la ex república soviética de Ucrania. El ministro Sergey Lavrov visitó Egipto, Congo, Uganda y Etiopía el año pasado y trató de justificar la decisión de Rusia de declarar la guerra a Ucrania. Asimismo, se embarca en otra gira de conferencias por el sur de África (Sudáfrica, Suazilandia, Botswana y Angola), donde los temas populares incluyen el cambio geopolítico, el aumento del neocolonialismo y la creación de un orden mundial multipolar.

La crisis francesa en el Sahel es la clave para la integración de Rusia en la región. EE. UU. no quiere dejar la zona vacía. A través de la OTAN, Washington quiere renovar la nueva estrategia de seguridad en la región con Mauritania como columna vertebral del desarrollo. Europa debe centrar sus esfuerzos en combatir la radicalización violenta, las mafias, el tráfico de armas, drogas o migrantes y el auge del yihadismo en el Sahel y el Magreb a través de fuertes lazos diplomáticos con estos países para promover la cooperación y los acuerdos. La inestabilidad en la región del Sahel, combinada con el fracaso estratégico de la UE en cuestiones antiterroristas y la intervención de Rusia, ha llevado a que la alerta terrorista de, por ejemplo, España, se encuentre actualmente en nivel de alerta 4 sobre 5.

Durante estas visitas oficiales a África, Lavrov, a diferencia de sus homólogos chinos, rara vez cortó la cinta para la finalización de los proyectos de desarrollo africanos. Muchos de sus viajes se caracterizan por una retórica política impresionante y prometedora y numerosas iniciativas y conferencias geopolíticas. Con gran optimismo y deseo de fortalecer su influencia geopolítica, Rusia intercambió consignas y muchos de los acuerdos bilaterales que había firmado no se implementaron, incluidos todos los acuerdos de la primera cumbre África-Rusia. África, que históricamente ha logrado la independencia política, ahora necesita transformar su economía para brindar mejores condiciones de vida a sus aproximadamente 1.300 millones de habitantes.

Casi todos los países africanos buscan construir y crear una nueva situación económica incorporada que se ocupe de la creciente generación joven. Esto implica, además, la disponibilidad y accesibilidad a las tecnologías e innovaciones necesarias. Para realizar estas transformaciones novedosas, los líderes africanos necesitan socios externos creíbles con fondos para invertir, socios externos para apoyar proyectos a gran escala en el continente. Los días de eslóganes políticos quedaron atrás hace mucho tiempo. Aún se encuentra en una encrucijada, y lo que es peor, no sabe qué camino tomar para llegar a su destino.

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