El equilibrio de poder regional y la situación política general en la región del Sahel han experimentado cambios radicales desde la Primavera Árabe. La Revolución de Febrero en Libia, que condujo al derrocamiento y muerte del líder libio, Muamar el Gadafi, en octubre de 2011, creó un vacío de poder que contribuyó a la propagación de grupos extremistas en el Sahel Occidental que amenaza la estabilidad de la región. La violenta destitución de Gadafi, tras 42 años en el poder, potenció el movimiento separatista tuareg en Malí. Además, los soldados de etnia tuareg que habían formado parte del ejército libio regresaron a Malí. Los salafistas yihadistas se unieron a ellos y desempeñaron un papel importante en el levantamiento tuareg de 2012 en Malí, que finalmente condujo a la toma de Tombuctú, Gao y Kidal. Los salafistas yihadistas fueron finalmente derrotados y el Emirato Islámico de Azawad se dividió.
La región del Sahel entró en una profunda crisis multidimensional tras el estallido del conflicto maliense en 2012. Grupos violentos afiliados a Al Qaeda y al Estado Islámico se han extendido desde el centro de Malí a los vecinos Burkina Faso y Níger, mientras que Boko Haram ha realizado incursiones en el sur de Níger desde Nigeria. A pesar de la presencia militar de los países occidentales en la región, la amenaza del terrorismo internacional sigue aumentando. El peso de la inestabilidad regional que se ha extendido en los últimos años a Mali, Níger, el norte de Nigeria, la República Centroafricana, Burkina Faso e incluso Benín ha hecho necesario un análisis en profundidad de las causas y consecuencias de la actual crisis en la región. En este contexto, se presta especial atención a la eficacia de las estrategias de los actores extrarregionales en el ámbito de la seguridad, entre los que destaca el Occidente colectivo, que incluye a Estados Unidos y Francia. Teniendo en cuenta lo anterior, una pregunta pertinente que merece una respuesta es: ¿existe una posible solución militar y política a la inseguridad en el Sahel tras las infructuosas operaciones antiterroristas del Occidente colectivo?