La estabilidad del Sahel depende del progreso de Libia

La Unión Europea considera que la solidez de la región africana del Sahel solo se puede conseguir si se alcanza un clima de estabilidad en Libia

AFP/MICHELE CATTANI – Un soldado del Ejército de Mali patrulla el sitio arqueológico de la Tumba de Askia en Gao

ESTHER GÓMEZ
Atalayar

El Sahel, zona considerada como la verdadera frontera sur de Europa, es la región del mundo con mayor concentración de países en conflicto. Se caracteriza por ser un área muy inestable, conformada por naciones dirigidas por gobiernos débiles que apenas pueden ejercer el control y asegurar la estabilidad. Algunas naciones como Chad, Mali o Burkina Faso son el escenario de numerosos conflictos armados.

La agitación social, escasez de agua y alimentos y la presencia de grupos terroristas han motivado que el Sahel se convierta en una de las zonas más pobres y con peores condiciones de vida del planeta. La Unión Europea defiende que la consecución de un entorno estable en el Sahel solo se puede conseguir si Libia hace frente a la inestabilidad económica presente desde hace 10 años.

La Enviada Especial de la Unión Europea para el Sahel, Emanuela del Rey, afirmó que “sin la estabilidad de Libia, no habrá estabilidad en la región del Sahel, y sin la estabilidad en la región del Sahel, Libia no será estable”. El pasado lunes se reunió con Stefano Torquetto, comandante de la intervención aérea y naval europea “IRINI”, en el Cuartel General de la operación en Roma.

Esta operación busca aplicar las disposiciones de Naciones Unidas, supervisar la llegada de armas a territorio libio y proporcionar estabilidad y seguridad en el mar Mediterráneo. Ambos consideran que la región del Sahel está llena de numerosas e importantes crisis en las que se despliegan grupos armados o compañías de seguridad. Por su parte, Torquetto considera fundamental la intervención de la Unión Europea y el grado de correlación entre ambas naciones africanas.

IRINI significa paz en griego y es precisamente eso lo que busca la UE en esta zona de África. La misión puede realizar inspecciones de buques frente a las cosas de Libia si hay alguna sospecha de que están transportando material armamentístico. También tiene la competencia de recopilar información sobre exportaciones ilegales de petróleo y contribuir a la configuración de una guardia costera que contribuya con las tareas policiales.

La debilidad para combatir el tráfico de armas desde Libia fue considerada por Mohamed Bazoum, presidente de Níger, como uno de los factores más importantes en la difusión del terrorismo. Muhammadu Buhari, dirigente de Nigeria, considera que la inestabilidad libanesa afecta a los demás países que conforman la región del Sahel, y agradece la intervención de naciones vecinas.

Los ataques de grupos terroristas van en aumento, especialmente en la zona denominada “triple frontera” (Mali, Burkina Faso y Níger).

En abril y mayo de 2021, Burkina Faso fue víctima de 22 y 37 atentados, respectivamente; y, en junio de ese mismo año, fueron asesinadas más de 120 personas al noroeste del país. Este se ha convertido en el atentado yihadista más grave registrado en dicho territorio.

El Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) o el Estado Islámico del Gran Sáhara (EIGS) son las organizaciones militares extremistas más activas en el Sahel y afianzan su rivalidad con enfrentamientos por hacerse con el poder yihadista en la región. Estos ataques han motivado el aumento de viajes migratorios irregulares hacia Europa a través de Libia, lo que ha provocado la intensificación de la crisis libia.

El Sahel está haciendo frente a una de las crisis humanitarias más graves y olvidadas del mundo. Esto ha provocado que más de 2,5 millones de personas se hayan visto obligadas a huir de sus hogares; las mujeres y niños están siendo los más afectados. El impacto del coronavirus (COVID-19) ha agravado, a su vez, la emergencia sanitaria al afectar a las zonas que albergan a los refugiados.

Una de las salidas más importantes para la inmigración ilegal es el sur de Libia y, asimismo, es considerado como un pasillo importante para el tráfico de personas y el contrabando de armas. Algunas bandas organizadas trabajan para trasladar individuos desde países africanos hasta los puertos de ciudades y localidades libias como Trípoli (capital) o Zuwara (noroeste).

Muchos de los problemas de Libia siguen sin resolverse a pesar de los intentos realizados tras la caída de Muamar el Gadafi, dictador que gobernó en el país desde 1969 hasta 2011, año en el que fue asesinado. La subida desorbitada de precios, la elevada tasa de desempleo, las continuas violaciones de derechos humanos y las medidas poco democráticas provocaron el estallido de la Primavera Árabe y, más tarde, de la primera guerra civil.

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