La crisis de Níger y su papel en la expansión del terrorismo yihadista en el Sahel

La situación de inseguridad en el país podría favorecer la propagación del yihadismo en la región, considerada el epicentro del terrorismo a nivel mundial

PHOTO/AFP – Un hombre camina en Niamey después de que el presidente Mohamed Bazoum fuera detenido por los golpistas

MARGARITA ARREDONDAS
Atalayar

El golpe de Estado en Níger ha agravado la situación de inestabilidad e inseguridad en la convulsa región del Sahel. Inmediatamente después el levantamiento militar contra el presidente electo Mohamed Bazoum -aliado cercado de Occidente- se puso el foco en la expansión rusa en la zona a través del grupo Wagner, ya presente en otros países como Mali o Burkina Faso, ambos dirigidos por Juntas Militares tras golpes de Estado. Igualmente, desde entonces, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) ha tenido que lidiar con los acontecimientos, decidiendo qué medidas tomar para restaurar el orden en el país saheliano.

El organismo africano ha destacado la relevancia de la diplomacia a la hora de solucionar la crisis, aunque no ha descartado el uso de la fuerza. Asimismo, tras el golpe, la CEDEAO impuso sanciones contra Níger, al igual que hizo anteriormente con Mali y Burkina Faso. Las sanciones, como ocurre en la mayoría de los países, están afectado sobre todo a la población civil, quien ya sufre escasez y cortes de energía. De acuerdo con Naciones Unidas, algunos barrios de Niamey tienen poco acceso a la electricidad, ya que Nigeria -el principal exportador de energía de Niger- ha cortado parte del suministro debido a las sanciones.

Otra consecuencia grave que va a tener el golpe de Estado a largo plazo es la expansión del terrorismo yihadista, fenómeno que se verá reforzado por la situación de inestabilidad y por la falta de seguridad en el país y la región. El Sahel ya se ha convertido en el centro del terrorismo a nivel mundial, superando a otras zonas críticas como el norte de África u Oriente Medio. El terrorismo fue la causa del 43% de las muertes en el Sahel en 2022, más que el sur de Asia, Oriente Medio y el norte de África juntos. Niger, en concreto, es el décimo país a nivel mundial más afectado por el terrorismo. En el año 2021 registró el mayor incremento de fallecimientos por terrorismo en todo el mundo. Sin embargo, gracias a las medidas gubernamentales y al apoyo internacional, Niamey logró disminuir esta cifra casi un 80%.

La inestabilidad y el vacío de poder facilitan la expansión de los grupos terroristas de la región, muchos de ellos vinculados a Al-Qaeda o al Daesh. También preocupa especialmente las acciones del Boko Haram, organización terrorista que recientemente ha asesinado a 13 personas en dos ataques separados en la región nigeriana de Borno, en la frontera de con Níger. Es por ello que el caos en Níger puede empeorar la situación de otros países de la zona, como en este caso Nigeria, nación que lleva años luchando contra el Boko Haram.

Tal y como advierte el Centro Internacional para la Lucha contra el Terrorismo (International Centre for Counter-Terrorism), “cualquier deterioro severo de la situación de seguridad de Níger podría ofrecer a los yihadistas la oportunidad de tomar el control de una franja contigua a través del Sahel desde Malí hasta el norte de Nigeria”.

La organización recuerda los logros en seguridad alcanzados por Niamey debido al aumento de operaciones antiterroristas llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad nacionales, aunque recuerda que “podría ser difícil” mantenerlos debido a la situación política actual. Igualmente, destaca que tal panorama podría tener “consecuencias devastadoras” para los estados costeros de África occidental, como el vecino Benin, que registró en 2022 su peor año en términos de violencia terrorista.

Para hacer frente a este gran desafío es necesario una cooperación estrecha entre Benin, Níger y Burkina Faso, ya que muchos terroristas han establecido el Parque Nacional W como su base y centro de operaciones. Este espacio natural, considerado patrimonio mundial por la UNESCO en 1996, se extiende por los tres países africanos y podría ser utilizado por los yihadistas para expandir aún más su presencia en África Occidental.

Aún no se ha cumplido un mes desde el golpe de Estado y la situación actual en Níger sigue siendo muy voluble. Todavía existen muchas incógnitas sobre cómo evolucionará la crisis del país a la luz de las presiones ejercidas por la CEDEAO y la comunidad internacional. Lo que está claro es que un incremento de la inestabilidad en la nación saheliana tendrá graves repercusiones en la seguridad de la región en general, destacando en este sentido el deterioro de la asociación antiterrorista conjunta y el aumento del yihadismo.

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