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La competencia por la supremacía tecnológica y económica entre China y EE. UU.

La rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China ha captado la atención mundial en los últimos años, especialmente en el campo de la inteligencia artificial (IA). Esta competencia, lejos de ser meramente conflictiva, podría aportar beneficios significativos a la industria global, según John W.H. Denton, secretario general de la Cámara de Comercio Internacional.

 

U.S. President Donald Trump and China’s President Xi Jinping
Qilai Shen—Bloomberg/Getty Images

 

Durante su intervención en el foro Building a Geopolitical Muscle for a Multipolar World, organizado por Fortune, el secretario general de la Cámara de Comercio Internacional, John W.H. Denton, afirmó: “Existe una competencia en curso por la supremacía, y considero fundamental comprender que esta rivalidad puede generar efectos positivos”. Su declaración se enmarca en un contexto de intensificación de las tensiones económicas y comerciales entre las dos principales potencias del mundo, Estados Unidos y China.

En este escenario, cabe destacar que la administración del expresidente Donald Trump ha reinstaurado recientemente una política arancelaria agresiva, imponiendo gravámenes del 20 % a las importaciones provenientes de China, lo que ha desencadenado medidas recíprocas por parte del gobierno del presidente Xi Jinping, enfocadas particularmente en productos agrícolas estadounidenses. A estos episodios se suman las restricciones impuestas por la administración de Joe Biden, que estableció un severo control de exportaciones hacia China con el fin de limitar el acceso del gigante asiático a tecnologías de vanguardia, especialmente en campos sensibles como los semiconductores avanzados y la inteligencia artificial.

No obstante, estas barreras no han logrado frenar el notable avance de China en el ámbito de la inteligencia artificial. Un ejemplo representativo de esta tendencia es DeepSeek, una iniciativa tecnológica centrada en el desarrollo de modelos de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés) de código abierto. El modelo más reciente de esta empresa, DeepSeek-R1, ha sido objeto de reconocimiento por su sofisticada capacidad de razonamiento, demostrando un rendimiento sobresaliente en tareas complejas tales como el razonamiento matemático, la programación y la comprensión contextual. Cabe subrayar que este modelo fue desarrollado por la firma High-Flyer y entrenado en un período relativamente corto de 55 días, con una inversión aproximada de 5,58 millones de dólares, cifra considerablemente inferior a los costos incurridos por firmas occidentales en el desarrollo de tecnologías comparables. El carácter de código abierto del proyecto amplía su impacto, ya que facilita su adopción, adaptación y mejora por parte de comunidades de desarrolladores en todo el mundo.

En paralelo, otras corporaciones chinas de gran envergadura, como Alibaba, han asumido una posición estratégica en el desarrollo de inteligencia artificial. Con sede en Hangzhou, Alibaba anunció en febrero de 2025 una inversión de 380.000 millones de yuanes (equivalentes a cerca de 52.000 millones de dólares) destinada al fortalecimiento de su infraestructura de computación en la nube y al desarrollo de soluciones de inteligencia artificial durante un período de tres años. Esta inversión supera ampliamente todo el gasto acumulado de la compañía en estas áreas durante la década anterior, lo que evidencia el papel central que esta tecnología ocupa en la estrategia corporativa de la empresa. En este contexto, ha emergido también Qwen2.5-Max, un modelo LLM de código abierto que busca competir directamente con plataformas líderes del mercado, como DeepSeek o incluso los modelos desarrollados por OpenAI. Este modelo alimenta Qwen Chat, el asistente conversacional de Alibaba, diseñado con funcionalidades similares a las de ChatGPT, lo cual refleja la voluntad de la empresa por posicionarse como referente global en el ámbito de la IA generativa.

Por su parte, ByteDance, reconocida a nivel global por ser la empresa matriz de la red social TikTok, también ha iniciado exploraciones importantes en el campo de la inteligencia artificial, con un enfoque particular en los denominados «modelos de razonamiento profundo». Aunque aún no se han divulgado detalles extensos sobre estos desarrollos, se presume que estos modelos pretenden replicar mecanismos cognitivos humanos más complejos, lo que implicaría una evolución sustancial en la capacidad de las máquinas para analizar, contextualizar y tomar decisiones en escenarios dinámicos.

A nivel institucional, el gobierno de la República Popular China ha reafirmado su compromiso con el liderazgo tecnológico global mediante una serie de medidas políticas y económicas. En palabras de Denton: “China está realizando apuestas macroeconómicas significativas y arriesgadas para liderar lo que consideran una revolución industrial impulsada por la tecnología”. Estas iniciativas se insertan dentro del plan nacional de desarrollo de inteligencia artificial, promulgado en 2017, cuyo objetivo es posicionar al país como líder mundial del sector para el año 2030.

En línea con esta estrategia, en marzo de 2025 el gobierno de Pekín anunció una ampliación sustancial del respaldo institucional al sector tecnológico, incluyendo el establecimiento de un fondo estatal de capital de riesgo por un valor de 1 billón de yuanes (aproximadamente 138.000 millones de dólares). Este fondo está orientado al impulso de empresas emergentes en sectores clave como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y el almacenamiento de energía con base en hidrógeno, bajo un modelo de inversión a largo plazo y con alta tolerancia al riesgo, lo que refleja una apuesta estructural por la innovación disruptiva.

En contraste, los Estados Unidos también han reforzado sus políticas de impulso tecnológico, adoptando medidas orientadas tanto a la reindustrialización como a la atracción de talento internacional. En este sentido, Arjun Sethi, codirector ejecutivo de la plataforma de criptomonedas Kraken, destacó durante el mismo evento que la administración estadounidense ha implementado mecanismos eficaces para atraer profesionales altamente cualificados del extranjero, especialmente en áreas de alta especialización como la inteligencia artificial, el desarrollo de software y la ciberseguridad. Según Sethi, “la velocidad con la que puedo traer emprendedores desde cualquier parte del mundo —Francia, Alemania, México, Argentina o Brasil— ha sido cuestión de semanas, no de meses o años”, lo que, en su opinión, constituye una ventaja competitiva decisiva para el ecosistema de startups estadounidense.

Cabe destacar que, aunque la actual administración de Donald Trump ha adoptado una postura favorable hacia la industria cripto, una de las prioridades de su política interior ha sido el endurecimiento de las políticas migratorias. Sin embargo, ha mantenido una postura favorable hacia las visas H-1B, instrumento esencial para la incorporación de talento internacional en sectores tecnológicos clave.

En suma, la competencia tecnológica entre China y Estados Unidos en el campo de la inteligencia artificial no se limita a aspectos económicos, sino que tiene profundas implicaciones geopolíticas y estratégicas. El dominio de tecnologías emergentes constituye hoy un factor clave en la reconfiguración del poder global, influyendo en ámbitos como la seguridad digital, la gobernanza internacional de la IA y el acceso a recursos tecnológicos críticos. Si bien esta rivalidad genera tensiones, también actúa como catalizador de innovación y desarrollo tecnológico. La evolución de esta dinámica dependerá, en última instancia, de la capacidad de ambas naciones para gestionar sus intereses estratégicos en un marco que combine competencia con ciertas dosis de cooperación internacional orientada al bien común.


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