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Convergencia Estratégica India-Taiwán: Nuevas Perspectivas en el Indo-Pacífico

Analizamos el creciente acercamiento estratégico entre India y Taiwán en respuesta al deterioro de las relaciones con China. Destaca la convergencia de intereses geopolíticos, económicos y tecnológicos, así como la cooperación en áreas clave como semiconductores, inteligencia artificial y educación. A pesar de no mantener relaciones diplomáticas formales, ambos países han establecido una asociación pragmática con potencial de largo plazo en el Indo-Pacífico.

 

Taipei – (c) Flicker

En las últimas décadas, los cambios geopolíticos en Asia han llevado a una redefinición de las relaciones internacionales, en particular en el marco de la creciente competencia estratégica entre China y los países vecinos. India, una potencia regional en ascenso, ha experimentado un deterioro progresivo de sus relaciones con China, especialmente a raíz de incidentes fronterizos recurrentes y la percepción de una postura cada vez más agresiva por parte de Pekín. En este contexto, la relación entre India y Taiwán ha comenzado a consolidarse como una vía de cooperación geoestratégica clave, pese a la ausencia de relaciones diplomáticas formales y el compromiso tradicional de Nueva Delhi con la Política de Una Sola China.

Desde 2007, China ha adoptado una postura firme y confrontacional en su disputa fronteriza con India, evidenciada por las incursiones militares en Ladakh (2013 y 2014), el enfrentamiento en Doklam en 2017, y los choques armados en el valle de Galwan en 2020, los primeros con víctimas mortales en décadas. Estos episodios han agudizado la desconfianza mutua y han puesto en entredicho la posibilidad de una relación amistosa o de cooperación constructiva entre ambas potencias. A esto se suma la oposición india al Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), el cual atraviesa territorios reclamados por India en Cachemira administrada por Pakistán. Estos hechos han generado una transformación estructural en la política exterior india, alejándola de un enfoque conciliador hacia China y acercándola, de manera estratégica, a actores como Taiwán.

En paralelo, Taiwán ha buscado activamente diversificar sus relaciones exteriores, como parte de la “New Southbound Policy”, promovida desde 2016 por la anterior presidenta Tsai Ing-wen. Esta política tiene como objetivo reducir la dependencia de China continental y establecer lazos más sólidos con países del sudeste asiático, Oceanía e India. La coincidencia con la actualización de la política india “Look East” a la más proactiva “Act East” ha generado una sinergia que ha revitalizado las relaciones entre Nueva Delhi y Taipéi. Este acercamiento se basa en intereses comunes frente al expansionismo chino, pero también en objetivos geoeconómicos y tecnológicos compartidos, que permiten una cooperación pragmática y mutuamente beneficiosa.

A pesar de no mantener embajadas oficiales, ambas naciones han desarrollado canales diplomáticos funcionales a través de entidades como el Centro Económico y Cultural de Taipéi (TECC) en India y la Asociación India-Taipéi (ITA) en Taiwán. La inauguración del tercer TECC en Mumbai en octubre de 2024, con rango consular de facto, refuerza esta aproximación institucional. Además, India ha comenzado a destinar mayor capital diplomático a la relación bilateral, como lo demuestra la decisión del Ministerio de Asuntos Exteriores de trasladar la formación lingüística de sus diplomáticos de Pekín a Taipéi.

El compromiso bilateral se ha manifestado también en el plano simbólico y político. Tras la reelección del primer ministro Narendra Modi en junio de 2024, la presidenta Lai Ching-te de Taiwán le expresó sus felicitaciones, y Modi respondió destacando su interés en profundizar los lazos económicos y tecnológicos. A esto se suma el reconocimiento otorgado por India al CEO de Foxconn, Young Liu, con el Padma Bhushan —uno de los máximos galardones civiles indios— en enero de 2024, hecho inédito que marca una señal clara de reconocimiento político y económico.

La cooperación económica ha crecido de manera sostenida. En 2023, el comercio bilateral ascendió a 8.220 millones de dólares, una cifra que fue superada en 2024 con un récord de 10.600 millones. Más de 200 empresas taiwanesas han invertido en India en sectores como la electrónica, las tecnologías de la información, la petroquímica y la manufactura avanzada. Un punto culminante de esta relación económica fue el acuerdo entre Tata Electronics y la empresa taiwanesa Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation (PSMC) en septiembre de 2024, por el cual se estableció una planta de fabricación de semiconductores con capacidades de inteligencia artificial en Gujarat. Con una inversión superior a los 11.000 millones de dólares, esta instalación se enmarca en la Misión de Semiconductores de India, lanzada en 2021, y constituye un paso fundamental hacia la autosuficiencia tecnológica india. En marzo de 2025, Tata, PSMC y Himax Technologies también anunciaron una colaboración para una planta de pantallas avanzadas en Dholera, consolidando a Gujarat como un nuevo centro tecnológico con respaldo taiwanés.

Las relaciones se han institucionalizado mediante diversos acuerdos. El Memorando de Entendimiento sobre cooperación científica y tecnológica firmado en 2007 ha permitido llevar a cabo 130 proyectos conjuntos y 27 seminarios bilaterales hasta enero de 2024. Además, el Acuerdo de Inversión Bilateral de 2002, actualizado en 2018, ha facilitado la inversión directa e indirecta de empresas taiwanesas. Más recientemente, el Memorando de Entendimiento sobre cooperación laboral firmado en febrero de 2024 permite el ingreso de trabajadores indios a Taiwán, ofreciendo una solución parcial a los desafíos demográficos del país insular y abriendo oportunidades laborales para la creciente población joven india.

La dimensión educativa y cultural también ofrece oportunidades relevantes. Ante las restricciones impuestas por India a los Institutos Confucio por motivos de seguridad nacional, Taiwán se posiciona como una fuente confiable y neutral para la enseñanza del mandarín. Esta colaboración educativa no solo mejora la competencia lingüística india en el contexto asiático, sino que también fortalece los lazos culturales y académicos entre ambas sociedades. Por su parte, Taiwán puede beneficiarse del capital humano multilingüe de India, especialmente en inglés, en su objetivo de convertirse en una nación bilingüe para 2030.

Otra área emergente de colaboración es la inteligencia artificial. El Centro Conjunto Indo-Taiwanés de Investigación en IA y Aprendizaje Automático, establecido en 2019, actúa como plataforma para proyectos académicos e industriales que buscan posicionar a ambos países como líderes en tecnologías emergentes. Esta iniciativa se alinea con la visión de “Viksit Bharat” (India Desarrollada), que plantea el objetivo de convertir a la India en una nación plenamente desarrollada para 2047.

A pesar de los avances, la relación India-Taiwán enfrenta desafíos. Algunos sectores de la diplomacia india aún perciben la asociación como una posible fuente de fricción con China, dada la sensibilidad del “principio de una sola China”. Sin embargo, la degradación progresiva de las relaciones India-China ha modificado este cálculo estratégico. La relación con Taiwán ya no es vista únicamente como una provocación, sino como una inversión geopolítica pragmática, orientada al fortalecimiento de la autonomía económica, tecnológica y estratégica de India.

Para que esta relación se consolide de manera sostenible, es fundamental que la cooperación no se limite a las cúpulas gubernamentales, sino que se fomente desde la base mediante intercambios entre estudiantes, investigadores, periodistas, políticos, emprendedores y profesionales de ambos países. La construcción de vínculos entre sociedades civiles permitirá un conocimiento más profundo y estable de los valores, intereses y capacidades mutuas, y reducirá la dependencia exclusiva de factores coyunturales como la rivalidad con China.

En conclusión, la convergencia India-Taiwán representa una transformación silenciosa pero decisiva en el equilibrio geopolítico del Indo-Pacífico. Su consolidación ofrece beneficios estratégicos, económicos, tecnológicos y culturales a ambos países, y contribuye a una arquitectura regional más diversificada y resiliente. En un mundo marcado por la interdependencia y la competencia sistémica, la asociación India-Taiwán se perfila como un ejemplo de cooperación pragmática entre democracias emergentes, guiadas por intereses compartidos, valores comunes y una visión de desarrollo soberano y sostenible.

 

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