Mauritania se reencuentra con los países del Sahel y sugiere a Mali que siga sus pasos

El Gobierno mauritano confirmó su deseo de mantener estrechas relaciones con los países del G-5 del Sahel (Burkina Faso, Chad, Níger, Mauritania y Mali)

PHOTO/ARCHIVO – Presidente de Mauritania, Mohamed Ould Cheikh Ghazouani

ENRIQUE FERNÁNDEZ
Atalayar

El Gobierno de Mauritania ha confirmado su regreso al G-5 del Sahel. A su vez Nuakchot acoge con satisfacción la Alianza Africana cuyo nacimiento sirve para promover la cooperación, la unidad y lograr la seguridad en el continente.

Mauritania aspira a mantener estrechos vínculos con los cinco países del Sahel que comparten desafíos comunes de seguridad y desarrollo, en particular en la lucha contra los grupos terroristas que amenazan la estabilidad de la región, lo que significa que los cambios radicales en cada país se verán reflejados en los demás países que conforman el grupo.

El portavoz del Gobierno y ministro de Petróleo, Energía y Minerales Nani Ould Achrouqa, confirmó que la nueva alianza sería bienvenida “siempre y cuando no fuera a expensas de los cinco países del Sahel”, según informó la agencia de noticias estatal Sáhara Media.

AFP/SEBASTIEN RIEUSSEC – Soldado del Ejército de Mali de guardia a la entrada del G5 Sahel, una fuerza antiterrorista de cinco naciones (Mali, Burkina Faso, Níger, Mauritania y Chad)

El Grupo Africano del Sahel es una organización de coordinación y cooperación multilateral establecido en Nuakchot desde 2014 cuya principal misión es abordar las cuestiones y políticas económicas y de seguridad. No sería hasta 2017 con las operaciones antiterroristas cuando la organización alcanzó su pico en cuanto a coordinación y búsqueda de soluciones.

En la actualidad, Mauritania es el único país dirigido por un presidente electo que mantiene una buena asociación con París. Este hecho se considera por el resto de los miembros como una ventaja estratégica entre los países de la región africana del Sahel, que está en el centro de las cuestiones de seguridad y desarrollo, aunque no es el único Estado que tiene buena relación con la República francesa.

Luc Gnago/REUTERS – Fotografía de archivo de soldados del Ejército de Burkina Faso en la carretera de Gorgadji, en el área del Sahel

Debido a los recientes acontecimientos y a las declaraciones del presidente de la República Emmanuel Macron, algunos de estos países han aumentados su sentimiento de rechazo y hostilidad hacia sus antiguos colonialistas.

Asimismo, estos países comparten los problemas de la expansión y profesionalización de los grupos extremistas, el debilitamiento de las instituciones del Estado y la inestabilidad política derivada de aquí. En otras palabras, esto significa que un cambio de poder inconstitucional en uno de estos países podría tener repercusiones muy graves en los demás.

Achrouqa respondió a Sáhara Media sobre la alianza tripartita recientemente formada entre Mali, Níger y Burkina Faso: “Mauritania da la bienvenida a todos los grupos africanos, se adhieran o no a los principios de la unidad africana”, subrayando que dicha unión “no se logrará a expensas del G-5 Sahel”.

El contexto de la región es complejo. En el pasado reciente, Mali, Níger y Burkina Faso, gobernados por una junta militar desde un golpe de Estado, firmaron un acuerdo de seguridad en septiembre para ayudarse mutuamente en caso de un levantamiento o una invasión extranjera.

La alianza tiene como objetivo establecer una “estructura de defensa mutua y apoyo económico mutuo”. Los tres Estados se encuentran en estos momentos en una lucha encarnecida por controlar a los rebeldes vinculados a Al Qaeda y Daesh, y las relaciones con vecinos, ante lo que los socios internacionales también se han visto en el deber de involucrarse por temor a ser atacados.

REUTERS/HAMANY DANIEX – Tras varias horas de confusión, algunos medios de comunicación ya hablan de golpe de Estado en Burkina Faso

El ministro mauritano expresó su esperanza de que Mali regrese al grupo después de la decisión de la junta militar maliense de retirarse de las fuerzas multinacionales en la región del Sahel en mayo de 2022. La decisión de retirarse se justificó por el hecho de que a Mali no se le permitió asumir la presidencia del “Grupo G-5 Sahel”, ya que la capital, Bamako, debía acoger una reunión de los líderes de estos países en febrero de 2022 y se dio el pretexto de la “inestabilidad interna” tras presenciarse un golpe de Estado militar.

“El Gobierno de Mali ha decidido retirar todas las instituciones y organizaciones del grupo G-5 Sahel, incluida la fuerza conjunta, para combatir a los yihadistas”, dijo el consejo en un comunicado.

El presidente mauritano, Mohamed Ould Cheikh Ghazouani, advirtió anteriormente sobre las crecientes tensiones en la región africana del Sahel, señalando que la retirada de Mali del G-5 Sahel ha debilitado “considerablemente” al grupo.

Durante su intervención en el Foro Internacional de Dakar para la Paz y la Seguridad en África, Ghazouani habló de “cambios inconstitucionales en la región”, calificándolos de “inquietantes e inaceptables”. Señaló que los países de este grupo “superarán estas dificultades y continuarán la lucha colectiva contra el terrorismo y la seguridad”.

PHOTO/REDES – El IX Foro Internacional de Dakar sobre la Paz y la Seguridad en África se inauguró, el lunes en Diamniadio, con la participación de políticos, expertos e investigadores de varios países bajo el tema “África, potencial y soluciones a los desafíos de seguridad y a la inestabilidad institucional”

“El Grupo Africano del Sahel está atravesando una fase crítica debido a la retirada de Mali. Desde hace más de una década, África es escenario de diversas formas de violencia política, terrorista, social y étnica”, añadió. Señaló que la expansión de este fenómeno “desestabiliza el país y provoca la pérdida de control sobre toda la región, convirtiéndola en un pozo negro de violencia y extremismo”.

La organización extremista está activa en muchos países africanos, especialmente en los países del G-5 del Sahel, y ocasionalmente lleva a cabo ataques contra cuarteles militares y extranjeros. Varios países del G-5 Sahel también sufren de pobreza generalizada e inestabilidad política, por lo que no quiso dejar fuera de su discurso la importancia de la lucha contra la malversación de recursos, el desarrollo de infraestructuras básicas y el crecimiento internacional con el que formar los suficientes apoyos que ayuden a acrecentar las maltrechas economías africanas.

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