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Hacia una criptoeconomía mundial

Posibles soluciones de futuro para recomponer las estructuras económicas del planeta a través de los protocolos blockchain

El modelo económico actual que rige nuestra sociedad dista mucho de ser el modelo que todos quisiéramos tener como base para lidiar con cualquiera de las crisis y catástrofes económicas que hemos vivido a lo largo de nuestra historia. Cierto es que hemos ido creando este sistema financiero, bancario y monetario a lo largo de los años, construyendo sus diferentes pilares a base de sostener aquello que se caía por un lado, o apuntalar algo que no funcionaba bien por otro, en un método de prueba y error muchas veces auspiciado por diferentes visiones políticas y económicas a la hora de decidir cómo lidiar con los flujos monetarios, el equilibrio mundial que es necesario para que la economía global funcione, y las necesidades de la sociedad a la hora de gestionar sus activos y recursos financieros.

Pero, debido a situaciones extremas como la pandemia generada por el covid-19 y la necesidad de que un tercio de la población mundial quede confinada en sus casas durante varias semanas, ha creado tal parón en la economía mundial que ningún sistema teórico está preparado para afrontar una situación que ha llegado de repente, y que cada país está gestionando por separado como mejor puede. Puesto que las políticas monetarias internas de cada nación están en manos de los propios gobiernos de esa nación, cada estímulo económico y financiero que se está poniendo en marcha, o cada medida que se ha ido tomando según la situación crítica de cada lugar, ha tenido diferentes consecuencias, reacciones y ha podido paliar, o está intentando paliar, el efecto que en cada región del planeta esta situación de parón total o semi total de la economía está teniendo en el planeta.

Dudas sobre la conveniencia de mantener el sistema económico actual

Por lo tanto, empieza a haber economistas como Amit Kapoor y Chirag Yadav, de la Universidad de Stanford, que se plantean seriamente cual sería el modelo universal a implementar si realmente queremos construir otra manera de gestionar nuestras redes financieras y los intercambios de divisas, pagos y cobros por servicios en la economía mundial a gran escala, y si ese modelo realmente existe o puede ser desarrollado.

A tal pregunta, proponentes de modelos alternativos basados en la llamada criptoeconomía salen a hacer oír su voz. Un sistema descentralizado, proponen, es lo que puede evitar que todo el planeta se hunda y se colapse si existe alguna posibilidad de que un evento como el que estamos viviendo en estos momentos vuelva a repetirse.

¿Por qué un sistema descentralizado? Porqué precisamente lo que se plantea es que la excesiva interdependencia de las estructuras actuales, la macro conectividad de todo con todo y la globalización, son las que causan que cualquier pequeño problema en una parte del mundo termine causando enormes problemas a todas las demás. Es evidente que un sistema globalizado e híper-conectado tiene muchas ventajas, y mantiene a todos los países y economías nacionales funcionando a través de la interoperabilidad de unos con otros, pero, como se está discutiendo, es lo primero que causa que, como si de un castillo de naipes se tratara, al caer una sola carta de la base, se caiga toda la estructura.

Sistemas descentralizados basados en tecnologías disruptivas

Así que, volvemos al análisis de la propuesta de los sistemas descentralizados. ¿Qué son realmente y en qué se basan? Se basan en una tecnología disruptiva aparecida y desarrollada en los últimos diez años conocida como blockchain, o cadena de bloques, donde cada individuo es un “nodo” de la red blockchain, que no es otra cosa que un protocolo informático que se instala en ordenadores en cada “punto” donde exista una persona que quiera ser parte de esta red de intercambio, y, a partir de ahí, se puede usar la red blockchain para enviar y recibir pagos peer-to-peer, persona a persona, sin pasar por ningún nodo coordinador, autoridad central u organismo regulador, como los bancos lo son ahora, que pueda controlar, autorizar o dejar de autorizar, bloquear, limitar o retrasar la gestión de envíos y recepciones de las monedas, en este caso virtuales, que son el “token” o unidad de intercambio entre estos usuarios.

De alguna manera, lo que los modelos descentralizados proponen y así funcionan ya las redes blockchain de las criptomonedas más conocidas como el bitcoin o el Ether, es que todos los nodos de la red controlen y gestionen todas las transacciones, almacenándolas en una enorme base de datos que se replica en todos los nodos a la vez, de manera que el conjunto del sistema garantiza la estabilidad, fiabilidad y robustez, así como la veracidad de la transacción económica llevada a cabo.

Un sistema, en principio, a prueba de fallos

Aunque la parte técnica es bastante más compleja que esta pequeña explicación que hemos dado, lo que interesa a diferentes analistas económicos y proponentes de un cambio en el modelo actual es la creación de una estructura, basada en tecnologías digitales, encriptadas y descentralizadas, donde la robustez del sistema está asegurada por la robustez individual de la información que circula por ellas, los bloques encadenados, y donde no hay ninguna autoridad central que pueda “fallar”, causando un colapso generalizado en todas las demás que dependen en cadena de esta.

Esto es precisamente lo que ahora sucede en nuestra economía mundial. Cuando el banco americano Lehman Brothers quebró en el 2008, arrastró consigo todo un conjunto de empresas, instituciones y otros bancos que dependían, estaban ligados y habían hecho transacciones con LB y donde todos se debían dinero a todos, todos estaban interconectados con todos y todos tenían parte de la culpa de haber puesto la economía mundial en riesgo cuando estalló la crisis de las hipotecas subprime. Por otro lado, ahora, en este 2020, simplemente no hay ningún banco que haya puesto en riesgo la economía por sí solo, es que la humanidad ha parado su actividad de golpe, para contener el contagio del virus, y, por lo tanto, absolutamente todo el sistema se viene abajo al parar los pistones que hacen que se mueva diariamente el flujo monetario desde Tokio a Ushuaia pasando por Belgrado.

Un proceso que ya se inició hace algún tiempo

Por otro lado, la idea, como tal, de instalar un sistema basado en nodos blockchain no es nueva para el sistema bancario actual. El Banco Industrial y Comercial de China, ICBC, el prestamista más grande del mundo por activos, ha investigado y explorado la integración de blockchain con big data, inteligencia artificial, el Internet de las Cosas y la tecnología 5G desde 2016. Y es que los protocolos blockchain no solo se usan o se pueden usar para todo lo relacionado con las criptodivisas, los pagos y envíos de dinero en formato digital y encriptados, sino que sirven para codificar enormes cantidades de datos de forma inalterada, sirven para generar contratos inteligentes gestionados por los propios nodos y su software y sirven para crear confianza y un cierto anonimato entre aquellos usuarios que forman parte de la misma y que son quienes confían, por decirlo así, que la propia gestión de la blockchain que se realiza simultáneamente por todos los nodos de la red, mantenga siempre el sistema funcionando y sin posibilidad de colapso, fallo, manipulación, etc.

Para los que quizás no se han adentrado en este mundo informático ahora centrado en la nueva economía, puede parecer que el modelo tampoco es la panacea, pues muchas de las cosas que pretende ofrecer ya se pueden, de algún modo, obtener con los sistemas bancarios tradicionales  si conseguimos hacer varios cambios en ellos con todo lo aprendido tras estas crisis económicas, que van viniendo a lo largo de nuestra historia lamentablemente cada pocos años.

Y eso parece que es lo que muchos bancos y organismos financieros actuales están empezando a evaluar. Existen ya proyectos en importantes entidades bancarias para incorporar tecnología blockchain a sus procesos actuales. JPMorgan publicó en Febrero un informe con las líneas maestras de su estrategia para incorporar esta tecnología a su infraestructura, combinando su red Quorum con ConsenSys, basado en la blockchain de Ethereum, otro protocolo y criptomoneda muy extendida. Quizás no porque vayan a unirse a una red bitcoin o similar para comprar o vender, especular, con estas criptomonedas (que quizás lo estén haciendo), sino porque ven el futuro y el potencial que puede tener la encriptación y la codificación en una base de datos inalterable y que está resguardada de todo tipo de ataques y posibles manipulaciones al estar replicada y compartida por todos los nodos de la red a la vez, y donde todos ellos, presumiblemente otros bancos, aprobarán y controlarán todas las transacciones de la propia cadena de bloques haciendo el sistema más seguro y más robusto que lo que ahora es, pues actualmente son los pagos a través de los sistemas SWIFT, por ejemplo, o a través de la conexión con empresas de pagos tipo VISA o MASTERCARD los que hacen de intermediarios entre las compras y gestiones económicas de los seres humanos y los comercios y empresas, con los bancos e instituciones donde finalmente esos pagos terminan almacenados.

La idea es, pues, quitar intermediarios, y hacer que todas las transacciones económicas vayan de usuario a usuario pero pasando por el nodo central que será el banco reconvertido en un criptobanco.

Implementando las nuevas tecnologías para reconvertir todo el sistema financiero mundial

Esto quiere decir que aunque estamos viendo un auge de personas que se mueven hacia el uso del bitcoin, Ether, Monero, Tezos y las cientos de otras monedas virtuales que existen, sus redes blockchain van a quedar al margen de la transición económica que el sistema bancario mundial va a llevar a cabo, ya que será el propio sistema económico mundial quien, previsiblemente, termine “robando” la tecnología blockchain nacida para huir de los sistemas bancarios actuales centralizados, y se conviertan ellos mismos en sistemas bancarios descentralizados, hasta cierto punto, pero adaptados a los “nuevos tiempos” y las nuevas tecnologías.

¿Qué pasará entonces con nuestros ahorros y depósitos?

En principio, nada, al menos los modelos y propuestas de aquellos versados en la implementación de estas tecnologías que ven como una apuesta segura el cambio hacia un sistema blockchain bancario mundial, nos dicen que todas las monedas y divisas actuales nacionales se convertirán en su contrapartida digital y encriptada. El Banco Central Europeo (BCE) inició a principios de Enero un estudio de riesgos y beneficios de crear una moneda de euro “digital”. Es decir, en vez de entrar en nuestra app del banco para ver cuantos euros tenemos, lo que veremos será el saldo en “criptoeuros”, y cuando vayamos al bar a pagar el desayuno con nuestra tarjeta o móvil, lo que estaremos haciendo es pagar con una app de criptodivisas conectada a nuestra cuenta “cripto” de nuestro banco de siempre, y los dos criptoeuros que valga el desayuno nos los descontarán y serán enviados a la “criptocuenta” en criptoeuros del bar donde nos tomamos el café. Es decir, completamente transparente para el usuario, pues es la misma metodología y forma de vivir a la que hasta ahora estamos acostumbrados, pero con todo un backend completamente diferente en cuanto a la tecnología que subyacerá detrás de los sistemas de cobro y envío de dinero de unos hacia otros.

Este tipo de tecnología está claro que va a eliminar a muchos sistemas intermediaros que ahora existen, y que se llevan, por supuesto, su comisión por hacer la función de conexión entre usuarios, comercios, bancos y empresas, como las empresas que controlan las tarjetas de débito y crédito que hemos mencionado, pero igual otros sistemas como PayPal pueden quedar desbancados, o el propio sistema SWIFT de pagos interbancarios ya no será necesario bajo un sistema de gestión blockchain en pocos años.

Por lo tanto, parece seguro que se apostará por este tipo de tecnología y de reconversión mundial poco a poco máxime si la salida de esta crisis económica que estamos viviendo en estos momentos se alarga, o no encuentra forma de recuperarse rápidamente, para que toda la población del planeta pueda volver a una cierta “normalidad” en términos de ingresos estables, trabajos funcionales y una economía en marcha tras varios meses de parón.

¿Seguirán existiendo las actuales criptomonedas?

Es probable que sí, sus entusiastas así las mantienen, sostienen y promueven, porque realmente están fuera del alcance regulador de los sistemas actuales, a pesar de que, evidentemente, ya se están introduciendo múltiples leyes para tasar los beneficios que se obtenga de la especulación, pago y cobro con criptomonedas en las declaraciones anuales de ingresos que todos debemos hacer en los países donde vivamos. Pero a pesar de que el bitcoin y cualquiera de las otras criptodivisas pueda seguir funcionando, lo cierto es que si el sistema bancario mundial se reconvierte a la misma tecnología que dio lugar a esta primera criptodivisa mundial, la casi totalidad de la humanidad no tendrá que hacer ningún esfuerzo para moverse de un sistema económico a otro, pues su propio banco será quien haga la reconversión de todo el sustrato informático, la reconversión de sus euros o dólares a su equivalente “cripto”, y será, simplemente, un cambio “técnico” que para la mayoría de personas del planeta no tendrá ninguna importancia y no le habrá valido la pena informarse o saber qué es lo que realmente ha cambiado en el banco que ahora su app tiene una versión nueva donde lo que pone es “enviar criptopagos” o recibir “criptodivisas”.

Poco protestará la sociedad si esto se lleva a cabo en caso de no sentirse cómoda con ello, ya que no le supone una alteración de sus métodos ni sistemas habituales de gestión o ahorro de sus recursos económicos.

Ahora bien, ¿todos los bancos podrían ser criptobancos?

Posiblemente no, de hecho, muchas entidades bancarias que saldrán bastante debilitadas de esta situación económica posiblemente hagan intentos de fusionarse con otras que habrán aguantado mejor el tirón, algo parecido a lo que hemos visto todos estos años atrás donde han ido quedando cada vez menos y menos bancos, y donde entidades como las antiguas Cajas de Ahorro fueron desapareciendo por completo para ser absorbidas por estos, donde un banco compraba otro, donde dos o tres entidades financieras se fusionaban entre sí, etc. Esto volverá a pasar, por lo que quizás, en cada país, queden los tres o cuatro bancos principales que se convertirán en los macro nodos de la red blockchain de gestión financiera de la nación, y, de ahí, se interconecten las redes blockchain nacionales entre sí con nodos de “paso” o intercambio que funcionen perfectamente esté el criptobanco donde tengo mis ahorros en España y el criptobanco donde tengo que mandar un pago en Nueva Zelanda. Es decir, exactamente igual que ahora, pero con otra tecnología y otra interconexión “digital” y “encriptada” en una cadena de bloques inalterable donde todos los bancos del mundo tienen una copia de todas las transacciones que se realizan en todo el mundo.

¿Un problema de privacidad?

Claro, esto ya puede hacer sonar todas las alarmas a los que ven una gran invasión de la privacidad, ¿todos los bancos del mundo pueden comprobar y tener copia de mis transacciones? Sí, pero no, es decir, todas las transacciones de una blockchain se encapsulan en bloques y para asegurar su fiabilidad todos los nodos guardan una copia de ese mismo bloque, así que no puede haber disputas entre dos nodos donde uno diga que el pago fue de 10 euros y otro diga que el pago fue de 50 euros, ya que el 100% de sistemas de todo el planeta puede ver que fue de 10 euros, por ejemplo. Pero eso no será necesario, porque todas las transacciones están encriptadas así que realmente nadie puede ver nada ni nadie puede saber si pagaste 10 euros o 50 a la persona en cuestión, ya que solo tú como emisor y la otra persona como receptora disponéis de la información en vuestras cuentas privadas. El resto del proceso está gestionado por un software que lo que hace es replicar los bloques con la información de las transacciones para que lleguen a su destino y se mantenga la estabilidad del sistema.

Así que, por ese lado, no hay invasión de privacidad posible, estando además protegida la red por un sistema de doble clave, una pública y una privada que solo el usuario de esa transacción puede conocer. Tecnicismos aparte, no es un problema de seguridad lo que puede llevar a preocupar al ciudadano, si es que eso le preocupa, sino simplemente darle a conocer que habrá una nueva manera en la que el sistema bancario internacional puede funcionar y como se pretende que llegue a hacerlo a través de la implementación de esta tecnología.

Aún queda mucho camino por recorrer antes de ver esta situación implementada, muchas fusiones por ver, muchos intentos de volver a apuntalar el sistema económico global tras esta recesión y diferentes opiniones sobre cómo hacerlo. Lo que parece que está claro es que los proponentes de la criptomonedas como alternativa al sistema actual intentan hacer oír sus voces cada vez con más intensidad, y se va viendo como todas las instituciones financieras están interesadas en el aprendizaje e implementación de la tecnología blockchain, por lo que es de esperar que veamos cada vez más avances en esta dirección, y la posibilidad de que en algunos años ya exista algún banco reconvertido a criptobanco y empezando a operar completamente como uno de los primeros nodos de la nueva red mundial financiera y cripto-globalizada del planeta.

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